martes, 22 de julio de 2014

El Vito

En la última Asamblea Extraordinaria de la Hermandad de la Santa Cruz, celebrada el pasado 19 de julio de 2014, se pasó revista a las Fiestas de 2014. Entre los muchos temas tratados, se mencionaron las Dianas y el Vito, sobre este último tema me gustaría puntualizar algunos aspectos, pues creo que una información errónea puede conducir a que se ahonde en el deterioro de nuestras Fiestas.

En la reseña que, sobre la Asamblea, aparece en la web de la Hermandad, textualmente se dice:

Para terminar, se dijo desde el público que el Vito no se hace como se debería hacer, y se entiende que no porque no se quiera hacer bien, sino porque igual no se sabe cómo es, puesto que los sargentos van cambiando y poco a poco las tradiciones se pierden sin querer. El Vito consiste en que los Capitanes -y sólo ellos-, una vez acabada la procesión de la Octava, salgan de nuevo desde la parroquia y realicen otra vez exactamente el mismo recorrido que habían hecho antes previamente, tirando solamente en los puntos que hay cruz. Y no más. También se quiere informar que hay una serie de personas que van al lado de los músicos disparando sus trabucos y molestándoles.

Me sorprendió mucho que se dijera, y no se corrigiese por parte de la Directiva, que el Vito tampoco se hace bien (además de las Dianas que ya comentaré en otro momento). Según quien mencionó el tema, un músico de los Veteranos, el Vito consistiría en repetir el recorrido de la Santa Cruz dentro del pueblo e ir tirando en los mismos sitios señalados que en el recorrido convencional hasta dar una vuelta y concluir ahí. 
Además, según quien dijo esto, solo los Capitanes, y nadie más, harían este recorrido.

Afirmar esto, y que no lo rectifique la Hermandad, también tiene su miga. El término “Vito”, viene del latín “Vítor” o “Victor” y se refiere al acto de celebración de una Victoria. Incluso hay un anagrama que se utilizó en algunas Universidades desde la Edad Media y que Franco empleó profusamente. Cuando se celebra una victoria es porque ya han terminado las batallas.

¿Cómo se desarrollan las batallas durante las fiestas de Abanilla?: fundamentalmente disparando en forma de escuadras, 3, 4 o 6 tiradores que disparan al unísono, en forma de salva o descarga, desde un punto determinado, simulando que disparan al enemigo, como se ve en las películas sobre la Edad Moderna (los Tercios de Flandes, etc.) y como hacen, escrupulosamente, nuestros Capitanes. Así es como debería dispararse durante todos los actos de la Cruz, y no en círculos tal y como se ha puesto de moda.

Pues bien, disparar en un sitio determinado y en forma de escuadra forma parte del desarrollo de las batallas y guerrillas. Cuando ha terminado la “guerra” y hay un bando ganador, éste celebra la victoria sin ajustarse a la formación guerrera, formal, castrense, necesaria para el enfrentamiento con el “enemigo” pues ya no existe tal enemigo, está vencido, cautivo, derrotado, ya no cuenta. Por tanto es momento de celebración, y en esa celebración no es preciso ajustarse a ningún tipo de formalismo, como se hace cuando un equipo de fútbol gana un partido o la Liga, es momento de juerga y relajación.

Por ello el “Vítor” o  “Victor”, el Vito, DESDE TIEMPOS INMEMORIALES, se ha celebrado por parte de los Capitanes disparando al tun-tun, donde les da la gana, sin formar escuadras, efectivamente más o menos por el recorrido tradicional y además parándose a refrescar al terminar cada vuelta en el local del Capitán, y vuelta a empezar, “MIENTRAS QUEDE PÓLVORA”, según la tradición. No sé si la expresión esa: "mientras quede pólvora" le suena al músico en cuestión, sería grave que no le sonara. Y por supuesto, los Capitanes deben celebrar el Vito junto con sus acompañantes, que durante todas las fiestas han hecho la función de arroparles y formar parte de su séquito.

Esto es el Vito, como yo lo he conocido desde que era pequeño, y como me lo contaron muchas personas mayores que sabían mucho de las fiestas. 

José María López Lozano

Julio de 2014

viernes, 13 de junio de 2014

LO QUE EL SIGLO SE LLEVÓ




Solamente quiero relatar los actos que durante este siglo, ya pasado,”según se mida”, han habido en nuestras fiestas y que por los motivos que fueren han dejado de existir;  sin entrar en el porqué de su desaparición. Este aspecto sería larguísimo y además subjetivo.

El primero de mayo de 1917, después del toque de Oración, desde la ermita de san Sebastián,- después ermita de san Antón y ahora paseo de “La Ermita”-, comenzaba el desfile de una fantástica “Cabalgata por las calles de la villa, precedida por una sección de aves acuáticas y gigantes y cabezudos”. Carrozas con las señoritas más distinguidas de la localidad, otra por el Rey Moro y su corte de honor. La última carroza era del personal de la Comisión organizadora quien la presidía, terminando en la plaza de Alfonso XIII,-actualmente de la Constitución- donde se efectuaba “la elevación de globos de figuras grotescas”. Los gigantes y cabezudos y la elevación de estos globos duraron hasta 1977.

Por la tarde del día dos, seguimos en 1917, después de las Solemnes Vísperas Litúrgicas en la iglesia, con la presencia de los Capitanes, se efectuaba un “simulacro árabe, corriendo la pólvora entre Moros y Cristianos”.

Las Solemnes Vísperas Litúrgicas se hicieron hasta finales de los años sesenta: aunque en los programas de las fiestas se ha reflejado hasta 1997.



Desde principio de la década de los cuarenta hasta 1964, por la tarde del día uno, desfilaban “Jinetes magníficamente ataviados acompañando a los Heraldos anunciadores de las Fiestas”.

El día dos, por la mañana, se trasladaban en procesión a Santa Ana y San Joaquín a la iglesia parroquial, para acompañar al día siguiente a la Santa Cruz en Romería a Mahoya;  a la vuelta se dejaban en su ermita. Esto se hizo hasta 1956.



Había una batalla entre Moros y Cristianos en Santa Ana y en Mahoya, el día 3 durante la Romería, en la que se conmemoraba la pérdida de la Cruz, al ser arrebatada por los Moros y posteriormente la reconquistada por los Cristianos. Esto desapareció a principios de los años cincuenta.

Se hacían carreras de cintas en bicicleta de forma continuada.

En 1967 se instauró el “Trofeo Tenerife” de ciclismo, del cual se celebraron XV ediciones en años consecutivos. Como anécdota cabe señalar que, en la primera edición, al campeón se le entregó un trofeo y 1.500 Pts., disminuyendo la cuantía hasta el 12º que recibió como premio 75 Pts. En la XII edición, el campeón ya recibía 7.000 Pts. y trofeo; recibiendo 5.000 Pts. el 15º. Este trofeo ciclista era puntuable para pruebas nacionales.

Desde finales de los cincuenta hasta mediados de los ochenta hubo competiciones de Tiro al Plato, intercaladas con Tiro al Pichón, y una vez a la Codorniz. Cinco de esas tiradas se denominaron “Trofeo José Vives”.

En el “Patio de Juana”- junto a la plaza Pintada-, en los años cincuenta,  se celebraron veladas de Lucha Libre. Ochando era la figura estelar.

Posteriormente, en la Plaza de Toros,-junto a Disco Púb. El Patio-, las veladas fueron de boxeo. Nuestro paisano Antonio Tenza nos deleitó dos años seguidos, 1968 y 1969. Hubo otra velada un año antes.

Como inicio de las fiestas, el día uno, se disparaba una monumental Mascletá. Esto fue del año 77 al 80 y otra en 1986.

                 En 1942, el equipo de fútbol “Imperio Frente de Juventudes” de Abanilla se enfrentó al Frente de Juventudes de Beniaján.

                 Los encuentros de fútbol en nuestras fiestas tuvieron continuidad hasta 1983. Los campos de fútbol de “El Palmeral”, “La Jaira” y el  “Bataláx” fueron sus escenarios, los cuales también han desaparecido. El Real Murcia, sus juveniles y el Imperial F.C. fueron los equipos que más nos visitaron.

                 En los años cuarenta, se hacían en el campo de deportes “El Palmeral” la Batalla de Flores. A continuación, las carrozas con su Reina, recorrían nuestras principales calles. Había carreras de sacos, cucañas y el juego del chocolate.

En 1968 se recuperaron las carrozas y la Reina de las Fiestas. Concha Rivera fue la primera y Josefina Martínez la última en 1985. Fueron 18 reinas y en algún año se eligió también Reina Infantil.

En 1945 Nicolás Rex nos dijo el Bando de la Huerta, en 1949 y 1967 volvió a hacerlo. En 1958 fue Emilio el de los Muebles. Posteriormente se le llamó Pregón.

Ángel Esteve lo hizo en cinco ocasiones, el primero en 1968 con la incorporación de las carrozas. Además de Pregón también se le denominó Sátira Humorística y Pregón Satírico, siendo en 1991 su última edición.
     
Tanto los bandos de la huerta como los pregones se efectuaban al aire libre.                

La Asociación de Moros y Cristianos “Santa Cruz” representó durante cuatro años una Embajada. Fue en la Plaza de la Constitución y en La Lonja (1985-1988).

                 El Rodaje de Bandera de los Capitanes de la Santa Cruz se efectuaba, además de en los sitios actuales, en el Castillo de San Benito (Lugar Alto), el campo de fútbol “El Palmeral” (piscina municipal), y en alguna que otra era (lugar donde se trillan las mieses). El Rodaje de Banderas también se hacía el día 3 por las tarde.

Nuestro querido día 3 de Mayo sigue vivo, pero…
     
Desde principio de siglo hasta 1948 la Romería regresaba de Mahoya a las diez de la mañana. Antes de las doce entraba en la Iglesia Parroquial. A comienzo de los cincuenta, la hora de regreso era a las 12 horas. Desde 1977 el regreso fue a la una. En 1986 se optó por no poner en el programa de fiestas la hora de regreso, visto la imposibilidad de predecirlo. El pasado año el regreso de Mahoya fue a las tres de la tarde y la llegada a la parroquia a las ocho menos cuarto.

Volver a recuperar algunos de estos actos desaparecidos podría ser  interesante, pero lo que sí es vital es recuperar nuestra Romería. No podemos consentir que se deteriore más

En la última fiesta de mayo del milenio, estaban con nosotros el alma de la kábila Jaira, Manolo Están, y el motor de la mesnada Almogávares, Benito Ruiz. Un Moro y un Cristiano a los que este siglo también se ha llevado. Pero en nuestro recuerdo permaneceréis toda la vida.

                                                                                   Gabriel Esteve Ruiz 

    Publicado en el Programa de Fiesta del 2000

martes, 26 de octubre de 2010

Celebración de la Fiesta en honor de la señora Santa Ana

En la villa de Abanilla, de la Orden de Calatrava, día del señor Santiago, a veinticinco días del mes de julio de mil quinientos y sesenta y seis años, estando en la iglesia de dicha villa, reunidos y convocados para este efecto, el muy magnífico señor general rector Gerardo Ramírez, gobernador de la villa, y Juan Bela y Pedro Peñaranda, alcaldes ordinarios, y Antón Lifante, regidor, y notario Ramírez, jurados y otras muchas personas, acabada de oír la misa mayor, que se había dicho aquel día y estando presente el muy reverendo y magnífico frey Bernabé de Alcázar, rector de la dicha iglesia, y el dicho señor gobernador, por cuanto nombraron que el Concejo y particulares de esta dicha villa, por la gran devoción que todos tienen en la señora Santa Ana, madre de Nuestra Señora La Virgen María y para que ella les sea intercesora con nuestro Señor, en guiarlos en todos sus hechos y en darles bienes temporales, tenían deseo y voluntad el guardar su fiesta.
Preguntado a los dichos alcaldes y regidores y Concejo y particulares diciendo “¿prometéis en manos del señor rector, que está presente por vosotros y por vuestros descendientes, a vos el Concejo y universidad, guardar perpetuamente de aquí en adelante el día y fiesta de la señora Santa Ana?”. Y todos y cada uno por sí respondieron que prometían y prometieron de guardar la dicha fiesta perpetuamente por ellos y sus sucesores y descendientes, y así lo juraron por Dios y por la señal de la cruz, que cada uno hizo con la mano derecha, y el señor rector, en nombre de la Iglesia dijo que acataba y aceptó la dicha promesa y juró.
Y para que todo lo susodicho con esta y la dicha fiesta sea guardada inviolablemente, la guía del ante conforme del dicho voto y promesa del dicho Concejo y particulares, el dicho señor gobernador mandó que se asentase por causa en los libros de la iglesia y del Concejo, siendo presentes por testigos Francisco Vidal y Fernán Gómez y Diego Pérez, de la dicha villa, y el dicho señor gobernador firmó. Presentes doctor Ramírez, frey Bernabé de Alcázar. Miguel Vidal.

Legajo existente en el Archivo General de la Región de Murcia. Protocolo nº 9.085. Actas del Concejo de Abanilla. Trascripción efectuada por Alicia Sánchez y Camino Arias Muñoz, publicado en el libro “Abanilla. Historia de su Parroquia”, en 2003.